Pacientes con implantes dentales pueden percibir problemas y prevenir lesiones: estudio

[vc_row][vc_column][vc_empty_space][vc_column_text]

Por Lisa Rapaport

(Reuters Health) – Los pacientes con implantes dentales nuevos pueden detectar problemas con suficiente tiempo como para prevenir lesiones en las encías o la mandíbula, según revela un estudio realizado en Gran Bretaña.

[/vc_column_text][vc_empty_space][dt_call_to_action background=»fancy» line=»true» style=»1″ animation=»bounceInRight»][dt_gap height=»3″/] 

  [/dt_call_to_action][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Cuando los autores les preguntaron a 75 pacientes con implantes nuevos colocados en el último año si habían tenido complicaciones como sangrados, pus o «raíces» flojas en los dientes de reemplazo, los participantes dijeron que esperaban que los médicos detectaran esos problemas. Pero eso no ocurrió.

Dada la elevada sensibilidad de la boca, no sorprende que los pacientes opinaran como los médicos sobre el cuidado de la salud oral posterior a un implante, según dijo Bruno Chrcanovic, investigador de la Universidad Malmö, en Suecia, quien no participó del estudio.

Eso, agregó, no quiere decir que los pacientes siempre tienen razón o que todos los problemas se detectan fácilmente sin un control odontológico regular.

«Algunos pacientes piensan que comprenden el problema y pueden resolverlo. Eso no siempre es así», dijo Chrcanovic.

La Academia Estadounidense de Implantología Oral informa que 3 millones de estadounidenses utilizan implantes dentales y que cada año se colocan unos 500.000 implantes, que son raíces dentales artificiales que se ubican en el hueso de la mandíbula para reemplazar un diente.

Aunque son cirugías seguras, tienen riesgos. Los pacientes pueden sufrir lesiones en los vasos sanguíneos, los nervios, los senos paranasales u otros dientes, o desarrollar periimplantitis, una infección bacteriana que produce inflamación alrededor del sitio del implante y pérdida de la masa ósea.

El equipo del doctor Simon Wright, de los Centros de Excelencia en Implantes del Reino Unido, evaluó si los pacientes podían percibir o no la diferencia entre un buen implante y un mal implante. Wright no respondió los correos electrónicos de Reuters Health.

En el estudio, los pacientes de entre 23 y 92 años atendidos por uno de dos dentistas de los centros en los 11 meses previos respondieron cuestionarios y se los evaluó para determinar si sus respuestas coincidían con lo que los médicos detectaban en sus bocas. Ninguno era beneficiario del Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña.

Los autores se concentraron en cinco áreas de la salud bucal después de un implante: estética, piezas sueltas, sangrado o pus, implantes fracturados y oclusión. En ninguna de esas variables hubo una diferencia significativa entre las opiniones de los médicos y de los pacientes, según publican los autores en British Dental Journal.

Los pacientes percibieron fracturas de los implantes en el 5,3 por ciento de los arreglos, mientras que los odontólogos las detectaron en el 1,4 por ciento de los casos.

Además, los pacientes detectaron una pieza floja en el 14,7 por ciento de los implantes y los dentistas, en el 13,3 por ciento de los casos.

En tanto, los pacientes percibieron los problemas de oclusión el 1,3 por ciento de las veces, mientras que los profesionales lo hicieron en el 5,3 por ciento de los controles dentales.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Fuente:

British Dental Journal, online 12 de junio del 2015

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][/vc_column][/vc_row]