Herbicidas

El glifosato es uno de los herbicidas que más polémica ha generado en los últimos años por los daños que puede generar en la salud humana. Sin embargo, los grandes productores de este químico ya están trabajando para desarrollar un herbicida que sirva para proteger los campos y la salud de los agricultores. 

Es el caso de la multinacional Bayer AG que invertirá unos 5.600 millones de dólares en investigación y desarrollo de herbicidas alternativos al glifosato en los próximos diez años. Con esta medida la empresa busca reforzar su compromiso de crear productos sostenibles que eleven los estándares de responsabilidad en la agricultura. 

Al respecto, Werner Baumann, Presidente del Consejo de Administración de Bayer mencionó:  “Estamos avanzando a buen ritmo en la integración del negocio agrícola adquirido, y estamos empezando a implementar una serie de medidas para impulsar la transparencia y la sostenibilidad en nuestro negocio”.

El grupo farmacéutico, además de mejorar la calidad de sus productos herbicidas, pretende con esta innovación que la huella ecológica se reduzca en un 30% a 2030. Asimismo busca que las asociaciones científicas especializadas en malezas, de todo el mundo, se unan para desarrollar soluciones personalizadas para los agricultores. 

Para cumplir con ese objetivo, Bayern plantea mejorar la comprensión de los mecanismos de resistencia, descubrir y desarrollar nuevos modos de acción, crear mejores soluciones de gestión integrada de malezas a medida y recomendaciones más precisas a través de herramientas digitales de cultivo.

Otra medida que ha tomado la compañía es la de no vender glifosato o cualquier producto de protección de cultivos en países que no cumplan con las normas y regulaciones de seguridad del mercado local e internacional. 

De este modo se podrá ayudar a restaurar y conservar la biodiversidad, combatir el cambio climático y hacer mejor uso de los recursos naturales en el sector agropecuario. 

Esto no quiere decir que Bayer vaya a sacar del mercado el glifosato, pues este producto desempeña un papel importante dentro de la cartera de la compañía y del mercado. 

¿Un mal necesario?

Estudios como el de la Universidad de Purdue de Indiana aseguran que la no implementación del herbicida glifosato podría tener un fuerte impacto económico en los agricultores de todo el mundo, pues podrían perder unos US$6.8 billones al año si se deja de utilizar el herbicida. Además, se perderían 23 millones de toneladas producidas de maíz, soya y canola.

Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), asegura que la producción mundial de frutas, hortalizas, forrajes y fibras caería entre 30% y 40% por acción de las plagas sin control químico. 

La importancia de este herbicida en el sector agrario es tal que de acuerdo a una investigación realizada por Technavio, las proyecciones económicas del mercado apuntan que de aquí al 2025, el consumo de herbicidas en todo el mundo aumente en un 6% anual. Se prevé que para el 2022 el glifosato alcance un valor de US$9.910 millones en todo el mundo, mientras que para finales del 2025 llegue a los US$29.30 billones. 

¿Y en el país, qué pasa?

A pesar de que en 2015 el Gobierno prohibió el uso de glifosato para erradicar los cultivos ilícitos, legalmente este herbicida es utilizado en muchos cultivos del país. Actualmente, en Colombia existen 118 presentaciones de glifosato aprobadas por el ICA, la Asociación Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y el Instituto Nacional de Salud (INS).

De acuerdo a Fenalce, el glifosato se aplica en 230.000 de las 450.000 hectáreas de maíz del país. El herbicida solo es utilizado en aquellos cultivos que están tecnificados por lo que el resto usa métodos tradicionales como el machete. 

La Cámara de Procultivos de la Andi explican que los productos finales con base en glifosato que se venden en el país son en su mayoría de fabricación nacional (casi 85% de lo que se comercializa) y son producidos por 45 empresas. 

Así entonces el panorama de los herbicidas a nivel mundial es positivo si tenemos en cuenta las medidas que están tomando los grandes productores para tener alternativas al glifosato. 

Asimismo, se prevé que la demanda de estos químicos aumente, pues a medida que crezca la población mundial, mayor va a ser la necesidad de producir alimentos como el arroz, el maíz y la soja. Productos que deben ser protegidos con herbicidas.

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